Somos la Iglesia de Cristo en el Este
Caracas, Venezuela
En la Iglesia de Cristo encontrarás el pueblo de Dios – una comunidad de creyentes que ha sido llamado a salir de la oscuridad a caminar en la luz con Cristo (1 Pedro 2:9-10). La Iglesia es el cuerpo de Cristo en que cada miembro desempeña una función muy importante (Romanos 12:4-8; Efesios 4:1-16). La Iglesia es la familia de Dios, donde recibimos el amor de Dios y aprendemos a amarle a él y al prójimo (Mateo 22:36-40; Juan 13:34-35). Somos extranjeros y peregrinos porque nuestra ciudadanía está en los cielos (1 Pedro 2:11-12; Filipenses 3:20-21).
Cristo es la cabeza de la Iglesia (Efesios 5:23). La única autoridad divina proviene de Dios a través de las sagradas escrituras (2 Timoteo 3:16-17; 1 Pedro 1:19-21). La misión de la Iglesia de Cristo es predicar el evangelio de Jesucristo, haciendo discípulos de todas las naciones y enseñándoles a obedecer todo lo que Dios nos ha mandado (Mateo 28:18-20).
Cuando nos entregamos a Dios en el bautismo, Dios nos da vida nueva juntamente con Cristo (Romanos 6:3-23). Al bautizarnos no nos hacemos miembros de un grupo religioso en un país del mundo, sino que nos hacemos miembros de la Iglesia del Señor, la misma que fue establecida pocos días después de la ascensión de Jesucristo (Hechos 2:38-42).
La Iglesia de Cristo no pertenece ni hace parte de una religión. Ni siquiera predicamos una religión. Predicamos una relación viva y real con Dios, el Creador del universo. Enseñamos que Dios, en su gran amor por la humanidad, al ver nuestra rebelión contra sí mismo, mandó a Su único Hijo Jesús a vivir, morir y resucitar para que nosotros pudiéramos disfrutar de una relación íntima con él (Juan 3:16-18; 2 Corintios 5:11-21).
La Iglesia de Cristo invita a todos a conocer la bondad y la bendición de Dios que sólo se puede conocer a través de Jesús. Afirmamos que aparte de Jesús, no hay camino al Padre y en ningún otro nombre hay salvación (Juan 14:6; Hechos 4:11-12).
Nosotros no pertenecemos a ningún grupo religioso ni denominación. No somos católicos ni evangélicos. Somos cristianos, nada más (Hechos 11:26). Nuestro deseo es restaurar la iglesia primitiva en forma y función. No sólo deseamos la misma organización que empleaba la iglesia primitiva, sino también el mismo espíritu ferviente y de amor fraternal (para la organización de la Iglesia vea Efesios, 1 y 2 de Timoteo y Tito y por el espíritu de la iglesia primitiva vea Hechos 2:42-47; 4:32-35).
Les invitamos a conocer a la Iglesia de Cristo. No somos perfectos pero sabemos que por la gracia de Dios, si somos fieles a Su plan perfecto la iglesia, no sólo llegaremos a la semejanza de Cristo pero también a vivir con El eternamente en los cielos (1 Juan 3:1-4; Juan 14:1-4).